martes, 17 de marzo de 2015

Espejos.

Necesitaba hacer ese viaje. El más duro de todos. 
Había estado demasiado tiempo anclada en "La Casa de los Espejos". Pero en esta casa embrujada no había espejos cualquiera. Si no miles de rostros, miradas escudriñadoras, ojos avizores, ojeadas rápidas pero agudas. En todos ellos se veía reflejada. Rastreaban los movimientos estuviera donde estuviera. Acá, allá, acullá... 
Ella les devolvía la mirada pero en seguida la dirigía al suelo. Perdía el duelo. Bang Bang. Derrotada. Se desvanecía la poca fuerza que le quedaba.

En esa casa aquellos rostros-espejos le devolvían siempre una imagen distorsionada.
Nunca era la misma. Si andaba hacia allí y se cruzaba con ese rostro avejentado de mirada grisácea era más alargada, si se enfrentaba al rostro juvenil pecoso se veía lejana, si se veía ante la mirada atenta de ese caballero de repente tenía las piernas más largas y ancladas firmemente a la tierra, si se enfrentaba al espejo de semblante serio femenino, su cabeza superaba las proporciones de su cuerpo...
Nunca le devolvían el reflejo que coincidía con su propia imagen.

Era el momento de romper todos los espejos. Dejar de verse distorsionadamente reflejada. Era el momento de mirar hacia el interior. Buscarse. Y ¿encontrarse? Cuál es la verdadera imagen...


Pero hacerlo ¿qué suponía?... ¿un viaje solitario? O ¿debería encontrarse en ese reflejo que le devolvían los espejos?

¿Cómo acertar en La Casa de los Espejos?


Variações pindéricas sobre a insensatez by Joana Sá - Music for film "Tabu" by Miguel Gomes

lunes, 26 de enero de 2015

El baile de las máscaras

Llegó el fatídico día. Tras una larga representación llegó sin avisar. El momento en que cayó el telón. Todas las logradas máscaras que durante milenios fue construyendo con esmero y luciendo perfectamente cayeron con él. 

Permaneció inmóvil. En estado de shock. Miedo escénico. No había apuntador que dirigiera su discurso. Ya no había más. Ella y todas las miradas.

Desnuda ante un público boquiabierto. Aquel público se sentía indignado. Engañado. Mierda de actuación.

Ya no hay máscaras, ¿qué no veis? Se acabó la función. Esta soy yo. No hay más actriz. Aquí estoy yo. ¿No queríais esto? Aplaudid.

Pero el público sintiéndose estafado fue marchándose. Primero los más reaccionarios. Tímidamente el resto. Sin despedidas. Sin ningún comentario. Únicamente el lacerante silencio que corta. Rasga en mil pedazos.

La actriz desnuda ante un  anfiteatro que se iba vaciando. Lo hacían también sus emociones en el escenario. Iban filtrándose en los tablones que le sujetaban, le ataban a la tierra. Raíces perennes. Pero la mente estaba más allá. En algún punto del cielo que de repente pesaba.

Cristalina losa.

Ella. 

El escenario.


El mundo. 

La interpretación.


Auténtico. 

Fingido.


Verdad.
Mentira.

Realidad.
Ficción. 

jueves, 18 de diciembre de 2014

Peso. Bañeras. Y otras tonterías.

Le gustaba la sensación de meterse en una bañera con agua caliente y espuma hasta las orejas.
Pero más que esa sensación de abrazo caliente y reconfortante que hasta llega a asfixiar... disfrutaba con inexplicable placer el momento de quitar el tapón. Vaciar la bañera. El alma, las lágrimas, el peso de los días, las preocupaciones y sentir cómo el cuerpo poco a poco va adquiriendo conciencia de la gravedad. 9,8.
Esa bruta atracción hacia el centro del Planeta Tierra.
Estamos aquí. Esto no es un sueño Calderón De la Barca. Fuck you.
Consciente del peso de su espalda primero, su trasero, sus piernas que a tantos sitios la transportaban,
esas manos que tanto sabían de tocar, sus brazos que casi olvidan abrazar... Casi. Y se quedaba así. Pesada. Inmóvil. Inerte. Estática. Firme. Era el único momento en que su mundo paraba. Dejaba de girar. Tan etérea siempre. Tan alborotada. Tan precipitada. Bulliciosa. Revuelta. Como su pelo. Y era entonces cuando caía en la cuenta de que estaba aquí. Y que si ella no ejercía ese mecanismo preciso del cuerpo humano. Nada iba a funcionar. Nada funcionaba si se quedaba ahí. Hace falta mucha energía para contrarrestar la fuerza de la gravedad. Pero no existe en el mundo ninguna energía que se destruya. Todo es cambio. Todo es transformación... Ritmo acelerado.
Fuck you Einstein. Y ya de paso fuck you Newton.
Y si nos quedamos así... Aquí...


Comfortably Numb - Roger Waters & Van Morrison - Live Version

jueves, 20 de marzo de 2014

Libros y hombres. Gran combinación.

Aquella era velada de chicas. La típica de la que huyen los hombres “uh qué haréis ahí, brujas”, “de qué hablaréis, pillinas” “fijo que de nosotros”. La verdad es que hay miles de temas mucho más interesantes que los que tienen que ver con el sexo masculino. De hecho lo “masculino” sobra en la anterior frase. De lo otro sí que se suele hablar ricamente. Hablar y si surge... ¡Oh! ¿Qué diablos? Es que ¿las mujeres hablan de sexo? ¿Ven porno? ¿Se masturban? Eeeeso amigos, se tratará en otra ocasión.
Centrémonos en aquella velada. En la cual no se habló de lo primero (quitad esa cara de chasco, disimulad...), si no de la segundo. ¿El orden es relevante? ¿Menos interesante? Juzguen ustedes mismos. Se charló largo y tendido de hombres. Chicos. Men. Masculino. Virilidad. Machos.
Cinco eran las amigas. A lo Spice Girls celebraban un reencuentro después de varios años sin verse. Ya era hora. ¿Qué había pasado para posponer tanto esa reunión informal? La vida... como decían en alguna película.
Podríamos explayarnos en trascribir la conversación entera, pero sería una tarea ardua complicada. Sin embargo hubo un tema en concreto que centró la atención de todas las damas allí presentes. Todas coincidieron en tratar más a fondo lo que a continuación amablemente exponemos al lector. (Nota: el hecho de que lo expongamos es un favor, sirve de reflexión muy necesaria. De nada)


Una de las allí presentes, encontrándose soltera desde hacía una temporada, tras ese tiempo necesario para disfrutar de su compañía y libertad decidió que era momento de abrirse al mundo masculino. Conocer. Indagar. Surcar aguas desconocidas. Lanzarse en la aventura de encontrar a ese alguien especial. Media naranja si no se había hecho zumo ya. Tuvo varias, muchas, demasiadas citas que aunque parezca cosa de las pelis americanas, llevan su protocolo. Cena en un lugar neutro. No roce. Temas tratables. Temas intocables. Etc. Nada...mucha paja. Mucho postureo. Cuánto daño ha hecho Mujeres Hombres y Viceversa. Pasó sin pena ni gloria por esa etapa. Peeeeeeeeeeero por suerte, azar y coincidencia conoció a un chico. Mono. Sí. Había química. Risas tontas. Nervios. Manos sudadas. Tal... Suficiente! Se citaron en un bar de moda, bastante agradable. Velas, un par de cervezas, buen feeling aunque tampoco era un Míster, era bastante resultón. Vamos, que entraban ganas de besarle. Además resultaba gracioso. Ameno. Divertido. Llegó el momento incómodo del silencio y ella preguntó por sus hobbies, tiempo libre, ocio, (¿ociosidad...?). A qué lo dedicas majo. El chico en un tono medio inseguro lanzó la palabra mágica. Enumeraba entre sus hobbies la lectura. La chica había oído esa palabra a cámara lenta L E C T U R A. Se detuvo el mundo alrededor, bajaron la música e incluso pudo ver cómo habían pausado al resto de personas del lugar. Casi se lo tira en el bar, de no ser porque había demasiada gente y la mesa no parecía muy cómoda. Aunque la escena de “El cartero siempre llama dos veces” se le pasó por la mente. La cuestión es, ¿en serio nos conformamos con tan poco? Da igual que sea un asesino en serie, un nerd con ansias de conquistar el mundo a lo Pinky y Cerebro. Un Tolosabe si no se lo inventa y encima pedante. Pero es que, lee... Ya muchacha, pero, ¿es que es tan difícil encontrar a un hombre que lea? Que sea culto. Que le interese la historia, la filosofía, cualquier rama que estimule sus neuronas. Que tenga imaginación. Que le enganche una buena historia. Que aguante hasta el final.... del libro, malpensados! Que tenga mínimas nociones de cultura general. Que pueda mantener una conversación a cierto nivel intelectual pasable. No de Einstein, si no de un "bien alto". 6,5. Nociones básicas. B1. No hay manera. Según esta chica y tras sus 29409459024123392458453 encuentros, es imposible. Es más fácil encontrar al asesino en serie. Sí. A lo Ted Bundy. O el Arropiero.



Como moraleja dejaremos una notita a los lectores. INTELLIGENCE IS SEX. 
O mejor, parafraseando al actor, director de cine y escritor estadounidense John Waters; dando por cerrada esta entrada-favor y a la vez añadiendo la foto fiel al estilo de este blog:



domingo, 2 de febrero de 2014

Miel pura para vuestros ojos.


"Algunos dicen cosas por decir, por rellenar espacios incómodos o no tan incómodos, simplemente para huir del silencio y para caer en el abismo del significado vacío.
Sin embargo hay otros que sufren un proceso mágico.
En primer lugar experimentan una sensación y se recrean en sentirla así, en estado puro.
Luego llega el momento de reflexión de pensar en las sensaciones, racionalizarlas.
De repente llega el vértigo pero nada angustiante porque en unos milisegundos más tarde ocurre el subidón.
La última en hacer su aparición es la inspiración y esta es la encargada de convertir todo esto en palabras sinceras.
Y justo en este momento es cuando te digo que me pasa cuando te digo: quiero pasar el resto de mi vida contigo."



lunes, 30 de diciembre de 2013

Feliz 2013+1

Van pereciendo las últimas horas de este inclasificable año 2013. Malditos son para muchos estos dos últimos dígitos. Yo les debo no poco, un tal día 13 llegué al invierno del mundo allá por el año 1988. Para mis antepasados mayas era igualmente preciado, incluso sagrado. Por no hablar de los aquelarres que sentían fascinación por este octavo número en la sucesión de Fibonacci.

Pero hay muchos que lo evitan, por eso del mal agüero. Huyen de él buena cantidad de hoteles, de edificios, en los aviones lo omiten, hasta el gran Sabina en su álbum Alivio de luto, también lo castiga sin pista.

¿A qué se debe este estigma? Hay muchas teorías. Que si en la última cena de Jesucristo eran 13 y van y se mueren 2, como si de un mal chiste se tratara... Que si los egipcios decían que la 13ª fase del ciclo de la vida era la muerte... Que mira qué mal salió lo del Apolo 13... mejor abortamos la misión y no volvemos a colocar el 13, no no a los cazas tampoco... A nada.

Debido a las ansias clasificadoras que arrastramos, hasta le pusimos una etiqueta a la fobia: la triscaidecafobia. Como Schoenberg que la padecía, e irónicamente, -qué cosas tiene la vida compadre-, nació y murió el día 13 del mes. El que evita invita dice la metafísica. Para los más retorcidos añadir que también existe la Friggatriscaidecafobia. Sí, la sufren aquellos que se encierran los viernes 13. No es que me haya atragantado con el teclado...tranquilos.


Por eso El Trece se ha vengado. En este, uno de sus años, cual pobre chico taciturno, incomprendido, marginado, discriminado y vejado en su infancia, ha crecido, ha madurado y se ha convertido en el más cruel psicópata. Nos ha dado el añito...

Yo me quiero solidarizar con esta causa perdida. Rebelde sin causa. Niño perdido por incomprendido. Quiero darle la despedida que se merece, para que, por si acaso... no traiga consigo más jaleo. Por lo tanto, esta no será una felicitación al uso. Esta será una declaración de principios para este individual salto para mí, universal para la humanidad (aunque en diferentes usos horarios).




Deseo así que en honor a tí querido Trece, a partir de las 00:01 del 1 de enero del 2014, por cada politicucho corrupto nazca un genio que cree una gran obra de arte. Escriba un libro inmortal, componga una melodía única e inolvidable, cree un cuadro que dé comienzo a un nuevo renacimiento. Que en cada sitio donde se haga el amor nazcan trece flores regadas de orgasmos, regalándonos así, una primavera anticipada. Que por cada grito de angustia haya trece mantras de OM regalando paz desinteresada. Que por cada explosión de arma haya trece platos de comida en las mesas de aquellos que pasan hambre. Que por cada pareja rota haya trece encuentros casuales con posibles candidatos expertos en curar corazones rotos. Que por cada hospital y colegio cerrado (o ¿privatizado?), surjan trece médicos y trece maestros vocacionales, apasionados, amantes de su profesión, comprometidos con la salud y la educación de tantas almas inquietas. Que por cada noche oscura y fría haya trece nuevos colores en cada atardecer. Y trece ciegos que recuperen mágicamente la vista para poder apreciarlos. Que por cada persona que nos abandona en este mundo haya trece sonrisas sinceras porque “el más espantoso de los males nada es para nosotros, puesto que mientras somos la muerte no está presente, y cuando la muerte se presenta ya no existimos”. Que por cada saqueo al pueblo, por mínimo que sea se hagan trece descubrimientos para erradicar la miseria, la avaricia y la mezquindad de la minoría de almas torcidas que están entorpeciendo el trance a una nueva era.


Os invito a hacer una declaración parecida. Tenemos la fuerza para cambiar tanto pesimismo y falta de ilusión; todo el tiempo del mundo y tantas cosas por hacer!... Feliz año 2013+1 soñadores.

(Humilde recomendación acerca de una banda sonora para la lectura de esta entrada: The Soft Voices Die de Apparat )

sábado, 16 de noviembre de 2013

Reunión de amigos.

Ese día al despertar decidió recurrir a los grandes consejeros. Aquellos que, aunque no siempre en lo cierto, bombardeaban de vez en cuando sus oídos con sabias palabras, alegres melodías o notas melancólicas. Así que se puso en contacto con ellos vía reproductor en modo aleatorio. 
Mientras planteaba su interminable lista de preguntas ellos iban hablando, algunos traspasando los límites del tiempo y la distancia. 
Astor le corroboró que por fin había comprendido lo que significaba Oblivion y que por desgracia para muchos ateos, va a ser que no, que él estaba muy agustito en un sitio paradisíaco rodeado de armonía y mate. Que había compuesto sus mejores creaciones en ese contexto, pero que algunos tendremos que esperar muchos años para poder disfrutarlas. 
Mientras Ian, Ritchie y compañía le contaron el riesgo que implica jugar con fuego, si no que pensara en el susto que se dio Zappa con el jarto de la bengala. Qué cosas de la vida, ellos se salvaron de milagro, pero que pensara que no todos tienen la misma suerte. Los tontos tienen más papeletas de salir perjudicados decían. 

Luego vino Mr. Cocker y le cantó al oído que era hermosa, tantas palabras bonitas hicieron que se fuera fundiendo en gotas de miel. Galante dijo, “el día que encuentres a alguien que como yo te susurre estas palabras y realmente las crea, cógete de su mano y no la sueltes por mucho tiempo”. 

Pensativa andaba recreándose en sus palabras cuando Ben Harper se asoma tímidamente por la puerta y le habla de nuevas esperanzas por venir, de otoño sí, pero seguido de un cercano renacer y recuerda: still learning, still learning... Tal que vino se fue calladito y cabizbajo. 
Y de esta manera llegó al fin de esta larga charla con los buenos amigos, que siempre le han acompañado en sus momentos más íntimos. Se despidió alegremente de ellos, hasta otra! Pronto seguiremos poniéndonos al día, os contaré mis novedades. Gracias por vuestra inestimables consejos. Dos besos, suerte adiós.