domingo, 6 de marzo de 2022

Tú, o yo. Las dos.

- Déjalo salir. Libéralo. Deja de hacerle un hueco, que la habitación está abarrotada de recuerdos, de cosas importantes, de facturas y papeles y fogatas en los que no puedes derramar sangre. ¿O si…? Y por eso te pido que recuerdes siempre de dónde vienes, el mapa, la brújula que te indica dónde está la osa solar, no la polar, que el frío invierno bastante se ha cebado en tu piel húmeda, moist, así siempre vas perdiendo gotas de brillo en forma de estalactitas picudas, pero el manantial crece fuerte y sale cual géiser cuando se tapa el agujero de la creación. La creatividad quiere decirte tanto y no la escuchas , comparas tus logros con los del resto, mas no ves el valor innato en ti. El don que marca el ritmo y el tempo de tus pasos, si quisieras escuchar la tormenta tiene un consejo sabio para ti, pero tú vas corriendo y gritando porque se te mojan los calcetines y las bragas. Mientras sean las bragas la dicha será buena, mas no te preocupes, tampoco hay que tener todo controlado, no pasa nada si derrapas en el fango, juega a hacer muñecos de barro. Juega Petra Pana. Que esos muñecos de lodo son muy potentes en cuanto al poder de sanación, ¿has visto los nenúfares abrirse sin atender los croacs de los príncipes aturquesados que ya no están de moda? El color pantone del vestigio. Tranquila que tu corcel esta listo para montar, quiere llevarte a sendas de ensueño, el paraíso prometido que se halla más cerca que tu nariz. ¿La hueles? Y aun así nos preparamos como para ir al Everest, y.. ¡mira, coño! Que aquí está, justo al lado, en la tienda de la esquina, entre cachivaches olvidados, la niña que juega con su peluche roto de una pata porque ha andado tanto por todas las reencarnaciones. Que no se separa de tu lado y susurra cositas buenas al oído mientras los diablitos que vienen acompañados de la sombra mayor se quedan quietos agazapados esperando la noche para saltar a asustarte. Y solo hacen asustar las pesadillas porque no hay nada cargado con esa energía q te afanas en rehuir. Así que puedes andar tranquila y con la cabeza alta, la espalda recta, el árbol de la sabiduría late dentro al ritmo de bogaloo. Saca a tu espíritu y ponlo a bailar cha cha cha. Dios, mírale cómo vibra alto en la frecuencia de la montaña. Joder, que se quede así siempre ahora congelada esta fotografía panorámica de la puta abundancia. 

[Yo me quedo aquí con un caldito de sabia aloe vera para suavizar el mal trago del ácido que me abrasó los intestinos y ahora no sé qué pasa, serán los chiles, pero crecen en mis ramas frutos gordos y muy deliciosos. Se caen las frutotas del placer y se estampan en mi frente salpicando mis dientes por tener la boca entreabierta en una sonrisa que de bobalicona es hartamente cómica.]



martes, 1 de marzo de 2022

(Pasajes de pasajera en pasaje pasajero)

La quietud de estar viajando a 100.000 pies sobre el suelo a 830 km por hora. Y sentir que flotar es dejarse ingrávido en el no pensamiento. El mar negro en aparente calma como nuestra sombra cuando nos ve sobreactuar en el baile de los sentidos. Y divide la ventanilla en dos mitades exactas la línea del horizonte. El brillo de la esencia que es más intensa cuanto más pegada a la sombra del mar se haya. Porque es imposible entender la una sin la otra ☯️. Las dos manecillas que no pueden marcar la hora sin el minuto. Porque avanza el ritmo infinito de lo perecedero. Porque podemos de repente pasar a 0 por hora y ni una hoja del árbol caería en este freno. Y sin embargo tan gigante es la sonrisa soberbia de quien cree guardar en la mano el mar solo por mantener un puñado de arena. Echarlo a los ojos de los que se niegan a destapar al embustero de mil mentes. Ese que taimado estafa a lo que desde el principio de la conciencia de la mamífera manada cantamos al unísono. Mas con oído torpe desentonamos cuanto más entumecidos se encuentran los vicios. Profanan y a la vez avivan las hogueras del núcleo, el magma, el coral, que todo lo saben, mas callan. Porque la humildad es la más bella de las cualidades de una amazona. Al igual que la sensibilidad de su garra. Esa que derrama lágrimas las noches de verano cuando mas brillan las de Lorenzo. Maldita sea la estampa del caballero de la armadura oxidada. Porque las flores le palpitan y el sombrero le queda ancho del ala. So caballo blanco, deja que la marea amaine y quizás entonces veremos el reflejo del atardecer más puro. Más diáfano. Más divino. Y a la vez tan achicado a tu lente de sirena. Deja que cierre las persianas un rato, anda. Que las nubes bajan. Las acaricio con el pensamiento zafio de una bella dama. Envolvedme y así podré tranquila apaciguar lo que tanto clama. Yo solo quiero un trozo de lana para coser lo que se agranda.

(16 de agosto 2021)

jueves, 10 de febrero de 2022

Elementos


A falta de dos elementos

va a buscarlos a tientas
trepando abismos
oyendo sedienta
arañando el vértigo

rumiando mentiras
escupiendo vacíos

A veces encuentra raíz
mas veloz incendia
y ceniza vuela, vuela, vuela
sopla pestañas,
en vano cierra el puño
quiere atrapar el agua
y gota a gota, sin Neptuno
su caballo no arranca
todo aire, aire, aire
metafísica distancia
todo fuego, fuego, fuego
heraclítea tiniebla

Ansía
pizarra oasis viga tabiques rama alambre huerta vello cascada clavo seso rocío orilla eje yunque garra estepa octubre montaña

martes, 25 de enero de 2022

🍃

Hoy
así
ahora
de esta manera.

Quedar con una persona
antes de que quede
con una tercera.

Y despedirme
serena.

Cruzarme con otro cuarto
que está esperando
a un quinto.

Y detenerme
lo justo.
Lo necesario.
Lo cordial.
En la superficie.
                            Flotar.  
Intacta.

Lista
para ser transición,
relevo,
permuta.

No quiero ser
destino.
No quiero ser
                            la tercera
                            el quinto.

Transición,
relevo,
permuta.

Estar
hoy
así
ahora
de esta manera.



martes, 21 de diciembre de 2021

Caballitos del diablo chimuelos

¿Quién en este mundo pasa vivo al siguiente?
¿Quién en su sano juicio escoge rodilleras antes que patines? ¿Casco antes que moto? ¿Guante en lugar de horno?

Y llena de cicatrices. Raspones. Sangre. Formas. Saliva. Ruidos. Gritos. Lamentos. Internos. Y muchos externos. Crash. Insomnios y velas. Fluidos. Y puntos, muchos puntos. Y grapas. En todas las esquinas de la infranqueable periferia del sueño.
Venas y arterias llenas de escamas. Escápula abollada de cabeceros mastodontes. Colosales. Culpa y crucifijo. Con el amén en el ceño. Y la huida en la manga.

Lengua mordida, abultada. Bífida por no sacar lo que guarda. Lo que calla. Un hemisferio, la gula; el otro, esqueleto. Cirrótico. Tísico. Burlón. Siempre bufón.

¿Quién elige la permanencia al cambio?
¿Quién quiere que la moneda siga girando? Infinita vuelta sin caer de cara. De culo. De espaldas.
En el puto mar infinito la bolla ancha. Sola. Y rodeada de olas y más olas y más, más resaca. Vomitada. Mareada.
Puto timón. Redondo, liso y sin mangos. Sin conexión con la pala, como el ciclo que sentí tan mío. Y en el humedal cientos de caballitos de diablo. Sonríen chimuelos. Sonríen sin vernos.
Y húmeda. Siempre húmeda. Como una maldición. Del hada madrina. Como una traición imperdonable a mi raíz árida.

Mastica(me), rumia(me) y escupe(me). Araña(me) y ata(me) hasta el vacío. Hasta la nulidad. Hasta la ausencia. Hasta la inexistencia. Hasta el brote mismo donde no era. Donde no estaba. Donde no parecía. Donde no anidaba. Donde no. Donde. ¿Dónde?

viernes, 9 de abril de 2021

V

I

Porque el miedo siempre está ahí. A palidecer, a no estar a la altura, a llenar la jarra vaciando el ser, el vértigo a caer. Pero eso no quita que el salto sea mortal, doble flip hacia adelante y con carrerilla. Porque sin saber que sabíamos, estábamos buscando algo que en teoría se encontró una tarde de domingo abierto [de febrero]. Anodino en apariencia, y mágico en el fondo. Latente, más que patente o evidente. Y cerramos los ojos, las persianas y las manos. Y sí. Me apetece. Crear bodegones con vos. Contraluces contrapuestos contrariamente cómplices. ¿Por qué no aquí y ahora? Si las ganas sobran. Y la melodía. Y las notas. ¿Lo notas? Qué gustazo la música... y el conocerte. Porque andaba ahí y tú... da la casualidad que también. Cualidad sincrónica. Sintoncemos un rato el reloj, la radio y el HUmor. Que para el momento sin H y con A no hay prisa. Tu risa.  Y si seguimos las líneas de las manos que trazan caminos cosquilleantes y ronroneantes hacia tardes apacibles de azafrán, yo no sé tú, pero creo que nada malo puede pasar. ¿Jugamos un ratito a lamernos las heridas, acariciarnos los sueños y arañar el gustito? Ahí no, más abajito. Pero shh que el gato duerme, házlo callandito.

II

He venido a tocar un instrumento a este mundo y ya lo he encontrado.

III

Porque acariciar es la metáfora más sutil del amor. Tanto gusto da la ofrenda como la acogida. Y se me llena el alma de enredaderas bonitas llenas de flores tronantes. 

Porque estoy aquí y soy ahora

Y lato al compás de la fuente que nada juzga, mas todo acoge y ofrece. Y brilla. El Sol de tus pupilas. -No es la estrella más grande- y es en realidad la que más calienta. Porque el universo es infinito y coincidir aquí y ahora es una chispa de polvo mágico de todos los astros que sonríen pensando que quizás por el rabillo del ojo cerrado hemos llegado a vislumbrar el secreto de todo este entramado de conexiones ambiguas más caprichosas que el vuelo
de una hoja y más fuertes que un dique que sujeta toda el agua del mar. 

IV

Quiero amar así. 

Quiero que me amen así. 

Quiero A M A R


V

lunes, 29 de marzo de 2021

Feliz estreno de década papá

 

Hoy estrena década un buen hombre. Según el filtro de mis ojos el mejor en la faz de la Tierra. No exagero,  gracias a él -en un 50%- hoy mis pies pisan las hierbas de esta vida. Nació en el momento en que la señora primavera entró por la ancha puerta, de ahí viene su dualidad. Es a la vez un brote floral como un retoño retraído. Lo mismo puede pasar días sin hablar que recitar a Torquemada en la obra de Galdós sin ningún miedo escénico, delante de los curiosos ojos allegados que se preguntan, -¿pero este hombre hablaba?-. En mitad de una taberna en su pueblo actual arrancó alguna que otra lagrimilla a los que le oyeron recitar los versos de una canción conocida:

Todos los días dicen que sale el sol, yo hoy no lo he visto. Llueve en Bilbao. El día saluda pálido y gris. La noche se fue entre los tejados. ¡Qué solos tu y yo! Abro los ojos y miro cansado. Hay una lágrima que juega en la cara. Ando despacio, ya no te alcanzo. Todos los días dicen que sale el sol, yo hoy no lo he visto.

Y es que él a veces también llueve. Pero llueve hacia dentro. Flemático como si en lugar de haber nacido en la misma meseta central mexicana lo hubiera hecho en plena isla británica. Sin embargo los que tenemos el privilegio de andar este viaje a su lado conocemos de sobra su sensibilidad. Su vena artística por explotar. Sus ansias de tener un molino y hacer collages. Y de cantar ópera cual Plácido Domingo. Plácido podría ser un buen adjetivo para este gran hombre. Él es hogar, remanso de paz y cobijo. Y su humor a mi me hace brotar cascadas de risas a destiempo. Su cualidad es que cuando el mundo está serio, él le toma el pelo con su humor negro pero real. Es lo que hay. Ahí sí le sale lo mexicano, la vida se toma así a carcajadas… ¡aunque pique! Y si no a tragar camote. Me enseña que el miedo está ahí, pero no le invitamos a tomar una cheve con nosotros. Y si lo hacemos, le vamos a vacilar sin descansar. Porque somos eternos y lo que hoy nos parece un revés, es un detalle nimio en la inmensidad de la eternidad.

Le quiero incondicionalmente, con sus silencios, sus distancias, sus desapegos y sus ‘tú sé feliz’. Le respeto porque me enseña humildad, que el trabajo es duro pero da sus frutos, mucho de lo que sé sobre “el clan”, de hacer piña. Su aspecto familiar es tan fucking abundante como todo lo que proviene del continente Ixachitlan. Él me enseña que vale la pena sacrificarse por la familia. Le agradezco todas las decisiones valientes que ha tomado -junto a mi madre- por nuestro porvenir, con una mano delante y otra detrás (ya sabes cuáles, pa). Por acoger con tanto amor a mi madre. La adora…

Me escribía cuentos cuando me dejaba volar libre en mis viajes desde los 10 años. Sabe de mis alas inquietas y siempre las ha soplado para que vuele. De lejos me llega el brillo de su sonrisa orgullosa y sus ojos chispeantes. Esos ojos que me heredó porque de chiquita me decía que desde el espacio sólo se veía la muralla china y los ojos de su hija. Te quiero papá, felices 60. Lo tuve que decir, perdona por tu coquetería, pero es que todos te habían calculado menos años. Sigue siendo ese niño tímido que soñaba con el arte, la cultura, la música, la familia… yo también te mandaré el brillo de mi sonrisa cada vez que un vuelo me lleve lejos del hogar. Aunque para la misma eternidad que tú bien conoces, tú y yo (y todos nosotros) habitamos en un mismo espacio, en el mismísimo centro del corazón.