jueves, 3 de noviembre de 2022

El pecho, continente y contenido.

     —Es imposible quitarse un sujetador sin que te deje marca. De manera irremediable, te acompaña un rato. Y ese intervalo no depende de tu empeño. Por más que quieras que desaparezca, esta arruga tardará en alisarse por sí sola, acabará eventualmente desapareciendo. La piel es la que decide. 

    —Tú ves la piel como una receptora de ese gesto invasivo. Pierdes el enfoque de la función completa de la prenda. Es necesaria para sujetar y hasta realzar. Pero no para dejar huella. Tienes a tu alcance todo tipo de sostenes y entre ellos eliges el que mejor te ajuste. El resto es un efecto secundario de su función. 

    —¿Es acaso posible separar la función del efecto? ¡Si lo importante son las tetas! Que no se desparramen, que el pecho quede consolidado en una especie de orden y armonía. Que no incomode con su desnudez, sus alteraciones según los cambios climáticos, las hormonas, las lactancias. Eso, de manera irremediable, implica atarlas, encadenarlas, constreñirlas. Y por ello es imprescindible entender los estigmas que provoca su uso. Tu problema es que quieres tapar la consecuencia de este acto. Te haces el ciego, sin entender que el único acto que te hace feliz es elegir el color de tu próximo modelo.




miércoles, 7 de septiembre de 2022

El patio, ¿de mi casa?

Los patios interiores guardan una suerte de embrujo. En ellos se detiene el tiempo. El correr de las agujas del reloj queda suspendido al igual que los calcetines y las sábanas en los tenderetes. Sujeto con cuerdas, no avanza. El tiempo para y en las paredes rebotan conversaciones eternas como pelotas. Promesas de pa’siempres de amantes veraniegos. Cantos de señoras que anhelan lo que nunca fueron ni serán. Olor a alpiste de pájaros enjaulados. Toses roncas de hombres que fuman tabaco negro. Acceder a esos esos extraños lugares con el simple gesto de abrir una ventana es darle pausa a un mundo frenético. Ahí no pasa nada, sin embargo está concentrada la esencia de la vida. Las campanadas de las horas en punto y los cuartos. Las palomas anidando. Los gatos en el balcón. Y miles de pensamientos extractos de vidas ordenadas en primeros, segundos, terceros, cuartos, as, bes y ces. Todo, en apariencia, ordenado; y el cielo, en apariencia, cercano. 


domingo, 6 de marzo de 2022

Tú, o yo. Las dos.

- Déjalo salir. Libéralo. Deja de hacerle un hueco, que la habitación está abarrotada de recuerdos, de cosas importantes, de facturas y papeles y fogatas en los que no puedes derramar sangre. ¿O si…? Y por eso te pido que recuerdes siempre de dónde vienes, el mapa, la brújula que te indica dónde está la osa solar, no la polar, que el frío invierno bastante se ha cebado en tu piel húmeda, moist, así siempre vas perdiendo gotas de brillo en forma de estalactitas picudas, pero el manantial crece fuerte y sale cual géiser cuando se tapa el agujero de la creación. La creatividad quiere decirte tanto y no la escuchas , comparas tus logros con los del resto, mas no ves el valor innato en ti. El don que marca el ritmo y el tempo de tus pasos, si quisieras escuchar la tormenta tiene un consejo sabio para ti, pero tú vas corriendo y gritando porque se te mojan los calcetines y las bragas. Mientras sean las bragas la dicha será buena, mas no te preocupes, tampoco hay que tener todo controlado, no pasa nada si derrapas en el fango, juega a hacer muñecos de barro. Juega Petra Pana. Que esos muñecos de lodo son muy potentes en cuanto al poder de sanación, ¿has visto los nenúfares abrirse sin atender los croacs de los príncipes aturquesados que ya no están de moda? El color pantone del vestigio. Tranquila que tu corcel esta listo para montar, quiere llevarte a sendas de ensueño, el paraíso prometido que se halla más cerca que tu nariz. ¿La hueles? Y aun así nos preparamos como para ir al Everest, y.. ¡mira, coño! Que aquí está, justo al lado, en la tienda de la esquina, entre cachivaches olvidados, la niña que juega con su peluche roto de una pata porque ha andado tanto por todas las reencarnaciones. Que no se separa de tu lado y susurra cositas buenas al oído mientras los diablitos que vienen acompañados de la sombra mayor se quedan quietos agazapados esperando la noche para saltar a asustarte. Y solo hacen asustar las pesadillas porque no hay nada cargado con esa energía q te afanas en rehuir. Así que puedes andar tranquila y con la cabeza alta, la espalda recta, el árbol de la sabiduría late dentro al ritmo de bogaloo. Saca a tu espíritu y ponlo a bailar cha cha cha. Dios, mírale cómo vibra alto en la frecuencia de la montaña. Joder, que se quede así siempre ahora congelada esta fotografía panorámica de la puta abundancia. 

[Yo me quedo aquí con un caldito de sabia aloe vera para suavizar el mal trago del ácido que me abrasó los intestinos y ahora no sé qué pasa, serán los chiles, pero crecen en mis ramas frutos gordos y muy deliciosos. Se caen las frutotas del placer y se estampan en mi frente salpicando mis dientes por tener la boca entreabierta en una sonrisa que de bobalicona es hartamente cómica.]



jueves, 10 de febrero de 2022

Elementos


A falta de dos elementos

va a buscarlos a tientas
trepando abismos
oyendo sedienta
arañando el vértigo

rumiando mentiras
escupiendo vacíos

A veces encuentra raíz
mas veloz incendia
y ceniza vuela, vuela, vuela
sopla pestañas,
en vano cierra el puño
quiere atrapar el agua
y gota a gota, sin Neptuno
su caballo no arranca
todo aire, aire, aire
metafísica distancia
todo fuego, fuego, fuego
heraclítea tiniebla

Ansía
pizarra oasis viga tabiques rama alambre huerta vello cascada clavo seso rocío orilla eje yunque garra estepa octubre montaña

martes, 25 de enero de 2022

🍃

Hoy
así
ahora
de esta manera.

Quedar con una persona
antes de que quede
con una tercera.

Y despedirme
serena.

Cruzarme con otro cuarto
que está esperando
a un quinto.

Y detenerme
lo justo.
Lo necesario.
Lo cordial.
En la superficie.
                            Flotar.  
Intacta.

Lista
para ser transición,
relevo,
permuta.

No quiero ser
destino.
No quiero ser
                            la tercera
                            el quinto.

Transición,
relevo,
permuta.

Estar
hoy
así
ahora
de esta manera.



martes, 21 de diciembre de 2021

Caballitos del diablo chimuelos

¿Quién en este mundo pasa vivo al siguiente?
¿Quién en su sano juicio escoge rodilleras antes que patines? ¿Casco antes que moto? ¿Guante en lugar de horno?

Y llena de cicatrices. Raspones. Sangre. Formas. Saliva. Ruidos. Gritos. Lamentos. Internos. Y muchos externos. Crash. Insomnios y velas. Fluidos. Y puntos, muchos puntos. Y grapas. En todas las esquinas de la infranqueable periferia del sueño.
Venas y arterias llenas de escamas. Escápula abollada de cabeceros mastodontes. Colosales. Culpa y crucifijo. Con el amén en el ceño. Y la huida en la manga.

Lengua mordida, abultada. Bífida por no sacar lo que guarda. Lo que calla. Un hemisferio, la gula; el otro, esqueleto. Cirrótico. Tísico. Burlón. Siempre bufón.

¿Quién elige la permanencia al cambio?
¿Quién quiere que la moneda siga girando? Infinita vuelta sin caer de cara. De culo. De espaldas.
En el puto mar infinito la bolla ancha. Sola. Y rodeada de olas y más olas y más, más resaca. Vomitada. Mareada.
Puto timón. Redondo, liso y sin mangos. Sin conexión con la pala, como el ciclo que sentí tan mío. Y en el humedal cientos de caballitos de diablo. Sonríen chimuelos. Sonríen sin vernos.
Y húmeda. Siempre húmeda. Como una maldición. Del hada madrina. Como una traición imperdonable a mi raíz árida.

Mastica(me), rumia(me) y escupe(me). Araña(me) y ata(me) hasta el vacío. Hasta la nulidad. Hasta la ausencia. Hasta la inexistencia. Hasta el brote mismo donde no era. Donde no estaba. Donde no parecía. Donde no anidaba. Donde no. Donde. ¿Dónde?

viernes, 9 de abril de 2021

V

I

Porque el miedo siempre está ahí. A palidecer, a no estar a la altura, a llenar la jarra vaciando el ser, el vértigo a caer. Pero eso no quita que el salto sea mortal, doble flip hacia adelante y con carrerilla. Porque sin saber que sabíamos, estábamos buscando algo que en teoría se encontró una tarde de domingo abierto [de febrero]. Anodino en apariencia, y mágico en el fondo. Latente, más que patente o evidente. Y cerramos los ojos, las persianas y las manos. Y sí. Me apetece. Crear bodegones con vos. Contraluces contrapuestos contrariamente cómplices. ¿Por qué no aquí y ahora? Si las ganas sobran. Y la melodía. Y las notas. ¿Lo notas? Qué gustazo la música... y el conocerte. Porque andaba ahí y tú... da la casualidad que también. Cualidad sincrónica. Sintoncemos un rato el reloj, la radio y el HUmor. Que para el momento sin H y con A no hay prisa. Tu risa.  Y si seguimos las líneas de las manos que trazan caminos cosquilleantes y ronroneantes hacia tardes apacibles de azafrán, yo no sé tú, pero creo que nada malo puede pasar. ¿Jugamos un ratito a lamernos las heridas, acariciarnos los sueños y arañar el gustito? Ahí no, más abajito. Pero shh que el gato duerme, házlo callandito.

II

He venido a tocar un instrumento a este mundo y ya lo he encontrado.

III

Porque acariciar es la metáfora más sutil del amor. Tanto gusto da la ofrenda como la acogida. Y se me llena el alma de enredaderas bonitas llenas de flores tronantes. 

Porque estoy aquí y soy ahora. 

Y lato al compás de la fuente que nada juzga, mas todo acoge y ofrece. Y brilla. El Sol de tus pupilas. -No es la estrella más grande- y es en realidad la que más calienta. Porque el universo es infinito y coincidir aquí y ahora es una chispa de polvo mágico de todos los astros que sonríen pensando que quizás por el rabillo del ojo cerrado hemos llegado a vislumbrar el secreto de todo este entramado de conexiones ambiguas más caprichosas que el vuelo
de una hoja y más fuertes que un dique que sujeta toda el agua del mar. 

IV

Quiero amar así. 

Quiero que me amen así. 

Quiero A M A R


V

lunes, 29 de marzo de 2021

Feliz estreno de década papá

 

Hoy estrena década un buen hombre. Según el filtro de mis ojos el mejor en la faz de la Tierra. No exagero,  gracias a él -en un 50%- hoy mis pies pisan las hierbas de esta vida. Nació en el momento en que la señora primavera entró por la ancha puerta, de ahí viene su dualidad. Es a la vez un brote floral como un retoño retraído. Lo mismo puede pasar días sin hablar que recitar a Torquemada en la obra de Galdós sin ningún miedo escénico, delante de los curiosos ojos allegados que se preguntan, -¿pero este hombre hablaba?-. En mitad de una taberna en su pueblo actual arrancó alguna que otra lagrimilla a los que le oyeron recitar los versos de una canción conocida:

Todos los días dicen que sale el sol, yo hoy no lo he visto. Llueve en Bilbao. El día saluda pálido y gris. La noche se fue entre los tejados. ¡Qué solos tu y yo! Abro los ojos y miro cansado. Hay una lágrima que juega en la cara. Ando despacio, ya no te alcanzo. Todos los días dicen que sale el sol, yo hoy no lo he visto.

Y es que él a veces también llueve. Pero llueve hacia dentro. Flemático como si en lugar de haber nacido en la misma meseta central mexicana lo hubiera hecho en plena isla británica. Sin embargo los que tenemos el privilegio de andar este viaje a su lado conocemos de sobra su sensibilidad. Su vena artística por explotar. Sus ansias de tener un molino y hacer collages. Y de cantar ópera cual Plácido Domingo. Plácido podría ser un buen adjetivo para este gran hombre. Él es hogar, remanso de paz y cobijo. Y su humor a mi me hace brotar cascadas de risas a destiempo. Su cualidad es que cuando el mundo está serio, él le toma el pelo con su humor negro pero real. Es lo que hay. Ahí sí le sale lo mexicano, la vida se toma así a carcajadas… ¡aunque pique! Y si no a tragar camote. Me enseña que el miedo está ahí, pero no le invitamos a tomar una cheve con nosotros. Y si lo hacemos, le vamos a vacilar sin descansar. Porque somos eternos y lo que hoy nos parece un revés, es un detalle nimio en la inmensidad de la eternidad.

Le quiero incondicionalmente, con sus silencios, sus distancias, sus desapegos y sus ‘tú sé feliz’. Le respeto porque me enseña humildad, que el trabajo es duro pero da sus frutos, mucho de lo que sé sobre “el clan”, de hacer piña. Su aspecto familiar es tan fucking abundante como todo lo que proviene del continente Ixachitlan. Él me enseña que vale la pena sacrificarse por la familia. Le agradezco todas las decisiones valientes que ha tomado -junto a mi madre- por nuestro porvenir, con una mano delante y otra detrás (ya sabes cuáles, pa). Por acoger con tanto amor a mi madre. La adora…

Me escribía cuentos cuando me dejaba volar libre en mis viajes desde los 10 años. Sabe de mis alas inquietas y siempre las ha soplado para que vuele. De lejos me llega el brillo de su sonrisa orgullosa y sus ojos chispeantes. Esos ojos que me heredó porque de chiquita me decía que desde el espacio sólo se veía la muralla china y los ojos de su hija. Te quiero papá, felices 60. Lo tuve que decir, perdona por tu coquetería, pero es que todos te habían calculado menos años. Sigue siendo ese niño tímido que soñaba con el arte, la cultura, la música, la familia… yo también te mandaré el brillo de mi sonrisa cada vez que un vuelo me lleve lejos del hogar. Aunque para la misma eternidad que tú bien conoces, tú y yo (y todos nosotros) habitamos en un mismo espacio, en el mismísimo centro del corazón. 


 

sábado, 6 de marzo de 2021

Cruda, en pelotas y tolteca.

Hoy quiero hacer un manifiesto al amor y a los toltecas. Porque ambos hablan de lo mismo. Lo dicen claro en sus cuatro acuerdos. Y uno a uno voy haciendo prácticas perennes en la vida, con recaídas y rasponazos en la rodillas y las costillas. Pero no desisto, no tiro la toalla. Sigo feliz con mis gafas de leer y mi L en la luna trasera. 


La primera lección es haz siempre lo que puedas. Con uñas, gasolina, brea y candela. Y dientes si hace falta. Si doy y entrego, lo hago con mi pulso, veleta, tripas y neurotransmisores. 100%, sin medias tintas. Y sé que en eso lo bordo, que llega la noche y me encuentra vencida y sonriente. Y me arropa Morfeo ligera, tranquila y me esparce sueños coloridos. Y promesas de días PLENOS.


La dos, sé impecable con tus palabras. Huiré por ello de los chismes, dimes y diretes y demás aretes y argollas que engarzan falsos diamantes, historias elucubradas por mentes guionísticas a oídos sordos y carentes de autoreflexión. Impecable debe ser el dicho y el hecho. Soy más que nunca fiel a mis principios y a mis guías espirituales que al oído me susurran el camino sin que me de cuenta, a veces los ignoro y es entonces cuando la frente se me arruga y se me enferman las flores en el balcón. Entonces les pido perdón por ser sordomuda y sigo adelante con la mochilita con un libro nuevo. Una nueva anotación en el cuaderno bitácoras de una perenne aprendiz. 


Por la tercera vamos, no te tomes nada personalmente. Que en el día del mundo nosotros somos el micromilisegundo de los miles de millones que lo forman. Porque hay miles de millones de seres. Con miles de millones de historias. Con miles de millones de fantasías. Y  miles de millones de infinitos son los polvos de estrellas esparcidos en la deliciosa tarta del universo. ¿Cómo así te vas a sentir el ombligo del mundo? Nadie hace nada para joder. Sólo somos reflejos unas de las otras, sin tapujos. ¿Qué te dice tu vecina, tu ex, tu amiga, tu familiar con esa actitud que tanto te lastra? Pues espejito, espejito: ESO MISMO es lo que te dice tu sombra. Eres cocreador de eso que tanto te daña. Lo has creado y necesitas a los demás para verlo claro, para que te lo muestren. Escucha, y reverbera. Y abrázate, abrázate y abrázate, ¡joder!


No hagas suposiciones es la última. Oído avizor (y sordo) a las historias que te susurra esa sombra densa y espesa que quiere hacerse con el trono del centro de mando. Haz caso a la esencia que vibra cuando bailas, ves un atardecer y te bañas desnudo en el mar. Esa sabe de los miles de millones de infinitas partículas cósmicas y, es más, sabe que es parte de ellas. Por qué tomarse tan en serio la cotidianidad.  Esas historias son molinos de viento que intentan despeinar un alma en calma, un espíritu salvaje y vibrante. Baila, suda, ríe, ríe, carcajéate, disfruta, folla, lame, saborea, chorrea, corre, cánsate. Y no supongas, no envenenes, quiérete, llénate, disfrútate. Llora cuando lo pida la fuente, pero JODER, no te desparrames ni te cenices que sólo hay un acto. Y el telón está a punto de cerrarse. Aprovecha el minuto de gloria. La ovación llegará cuando marches de aquí con ganas de volver. Y ese poso salpicará a los que hayan andado de la mano contigo. 



domingo, 10 de enero de 2021

Domingo, demasiado domingo.

Enterré el hacha del autofustigamiento. 

Estaba harta de ir pidiendo perdón 

    con cara de corderita. 

Por vivir,
por haberme roto los pantalones al tropezarme con infinitas piedras,
por haber perdido el norte en inabarcables, incalculables ocasiones,
        perdí la cuenta
por tener la sensación de haber perdido la chaveta,
por permanecer en lugares donde las corrientes eran gélidas.

Me perdoné, 

ese fue un día gris. 

Porque habrá mil excusas
para tener una enemiga de por vida.
Porque es fácil errar
cuando se es
tan demasiadamente humana.
Tan egoica.
Tan terrenal. 

Pensé que ese día me sentiría aliviada,
mas diversas anclas me sujetaban
a un fondo mustio marino
donde no había
ni reflejos, ni algas, ni estrellas. 

Porque es más fácil nadar
con ese banco de peces que van con la corriente.
Y llamarse idiota una y mil veces al espejo.
Es irresistible sentirse una mierda,
y hacer sentir mierda a los demás. 

Pero decidí que había tenido suficiente,
de auto conmiseración,
de falta absoluta de compasión,
de exceso de generosidad
            para todos menos conmigo,
de jugar a ignorar mi intuición,
a mancillarla como una apestada;
hastiada de comprobar
que no hay segundas oportunidades
para los pusilánimes como yo.

Porque la vida se fuga por las ventanillas de ese salón oscuro y atestado que llaman vida,
el teatro de las mil máscaras,
el oxígeno se fuga por las rendijas de mis costillas.

Estaba harta y decidí dejar de llorar,
de dramatizar,
de pedir perdón con la boca pequeña.
Me cansé
de las autozancadillas rociadas de queroseno, 
de etanol, 
de chistera. 

Decidí sonreír cuando me salía,
llorar cuando me lo pidiera
pegar un grito cuando doliera el pecho
todo bajo la supervisión y aprobación
del centro
neurálgico
osteopático 
cardiológico
visceral.
P A S I Ó N 

Y al que le rechinaran los atardeceres
las lágrimas
el no azar
el celofán,
que le zurzan. 

Porque así iba a ser a partir de ahora. 

Una boda con mi esencia,
una cura para mi herida,
una bendición a mis pasos,
un masaje a mis chacras,
una alineación estelar con la vida.

Que ya está bien de ir con cara de que ha muerto alguien,
            la ilusión por ejemplo.
Basta ya de funerales y fantoches y dientes.
Si estoy hoy aquí,
haré que se note.
Que se me sienta.
Sentida y plena
        de amor, por ejemplo.

Porque a veces fallo,
pero cuando tenga dudas ante el siguiente desvío,
siempre,
siempre, 
siempre
voy a elegir dirección
UNCONDITIONAL LOVE.

Empiezo hoy.
Amén


domingo, 8 de noviembre de 2020

Oda a los luceros.

Las noches de luna en escorpio a ella le pica el aguijón del engaño. En un caballo de Troya precioso y engalanado aparecen sus fantasmas más taimados a robarle la verdadera luz. Vienen y le crean vestidos de encaje y mentira; máscaras de lentejuelas, lazos y fraude; zapatos de cristal, ruido y señuelos; maquillaje barato de falso brillo y desvelo. Es entonces cuando ella se autoproclama directora, guionista y actriz de un vodevil. Los desconocidos entran, se sientan, ven, festejan y palmean. Los viejos conocidos entran, se quedan de pie, ven, temen y custodian. Mas ella con cada latido de bigudí, más cree en su papel sedante y esponjoso; se cree la más efervescente, chispeante, apabullante, carcajeante. Irrisoria y grotesca la farsa que se inventa, la sombra que le cuelga, con esos ropajes inverosímiles, estrafalarios, burlescos. La apuntadora ignorada entre bambalinas cabecea y reniega de esta mierda de teatro: -¿es que acaso no oye mis líneas?.

Se cae el telón. 

El público se marcha frío, indiferente, superficialmente entretenido y siguen con el jaleo de la noche. Esa noche de luna en escorpio y aguijón. La apuntadora se agacha y se aleja al camerino esperando ser oída de nuevo cuando acabe la farsa de función. La fútil directora, guionista y actriz se queda sola con todo ese ropaje pesado, vistoso y... vacío. 

Sin embargo…

A lo lejos, entre el telón ella ve que asoma una mirada franca y tolteca, y le sonríe de lado, él, que vio todo desde la mesa de control, con amor, sin juicio, impecable y misterioso. Y cuando a ella le flaquean las rodillas, la frente y el alma él se acerca. Sube las escaleras del escenario gastado y con paciencia, elegancia, atino y compasión le despoja de los trapos, pelucas y brillos. La abraza, le acaricia las lágrimas, las heridas y el alma. Con esa mirada sabia se asoma a la mirada vaciada de la directora, guionista y actriz que ya no siente nada. Y es el único que ve un resquicio de luz. Esa luz que siempre estuvo ahí pero mal enfocada. Dirigida hacia el público para cegarles y no dejar ver nada. Y con un sabio y tierno giro vuelve el haz al lugar donde siempre tuvo que estar. De donde irradió. Y sin pretenderlo hace de espejo infinito capaz de reflejar lo que ella cegada por sus sombras no supo contemplar. 

Y en ese momento de sinceridad, desnudez, reposo y armonía ella elige quedarse al lado de quien sabe ver la luz. Incluso las noches de luna en escorpio y aguijón. 

miércoles, 15 de julio de 2020

Epitafio a Panchito


Al son de Janis Joplin y los Big Brother & The Holding company que me confiesan: el amor es como una bola y una cadena (ball & chain...). Sentada en casa de quienes en el infinito universo elegí para que me engendraran y dieran una oportunidad de jugar a este Matrix. Esta vida, bien sabe mi omnipresente Diosa que la estoy saboreando con cada lametazo. Acompañada de estos solos de guitarra y esta voz desgarrada. Guardando sonriente para mi el secreto de la felicidad, sí, ese que dice que esto también pasará y que como sabiamente reza mi padre: somos eternos. Poniendo todo lo que está de mi mano por resolver cuentas pendientes conmigo misma y mis patrones familiares. Rompiendo con todas esas estructuras anquilosadas para llevar las riendas de mi propio caballo purasangre y desbocado. Y a la vez en calma. Porque ya no me aferro a vertiginosos acantilados , si no que suelto las garras de la roca y vuelo para planear y finalmente caer en un mar de sensaciones y reflexiones. Conocedora de la mitad de la gama de colores de la paleta que pinta este mundo. Y deseosa y anhelante por seguir pintando con el resto. Este particular escenario donde no hay más que espejos y caleidoscopios. Porque si existe miedo es aquel que me grita: atrévete o bésame. Porque la única verdad es que aquí estoy ahora cacharreando con teclas y palabras. Y todo lo demás es una ilusión. Si soy ese pajarillo que quizás se lanzó demasiado lento del nido para volar. Pero ¡oh! cuando lo hizo...  qué maravilloso el desapego. Y cierro estas confesiones con Ray Vaughan con quien no puedo estar más de acuerdo: I ain't gonna give up on love, Love ain't gonna give up on me (no voy a perder la esperanza en el amor, y el amor no va a perder la fe en mi). Ah... y se me ha muerto el canario, buen viaje eterno Panchito. Vuela, al fin y al cabo siempre tuviste abierta la puerta de tu jaula. 

miércoles, 24 de junio de 2020

Gracias gran niño salvaje.

Quizás porque estamos diseñadas 
para anhelar lo que no tenemos. 
Pero echo de menos tu piel. 
Mi gusto en tu tacto, 
tu caricia en mi mejilla, 
mi frente en tus labios. 
Porque quizás no eras experto en descifrar el mundo 
pero eras el mejor descifrando 
mis enigmáticos laberintos al placer. 
Deliciosos jeroglíficos. 

Estábamos en frecuencias tan distintas 
que distaban de llegar a una emisora común. 
Pero tu música y la mía era tan afín 
que podríamos haber creado melodías deliciosas. 

Venimos de décadas diferentes. 
Cambiamos la quinta...
Yo me quedé con el 7 y... 
Y tú… 
...un 8 que horizontal era el infinito de tu energía. … 

Tu mirada es aún de niño, 
es así como travieso devoras la vida. 
Quizás ella y yo fuimos tan serias contigo 
que intermitentemente dejaste de reír. 
Y eso me parte el corazón. 
Partir con la sensación de llevar la maleta abierta perdiendo trozos de ropa y besos sin regalar. 

Te vi marchar, 
y no he visto nada más bonito que esos andares briosos, rebosantes de brillo y baile. 

Te echaré de menos invariablemente, 
pero estaré feliz de haberme cruzado tan corta e intensamente contigo. 

Tu apasionada mirada que traspasaba mis huesos, 
tu pecho de toro, 
tus líneas perfectas, 
tu vello que me erizaba, 
esos besos… paseos...
...esa bomba atómica del núcleo de tus células y las mías provocando reacciones infinitas en cadena sostenida. 

Ya predije hechicera el tren a ninguna parte que me arrollaría… 

Nos comíamos el mundo con los dedos 
y nos relamíamos gustosos el uno al otro. 
Bailábamos desnudos, 
qué sensación ser más lunáticos que la Luna. 
Tus lunares. 
Tu sabor. 
Todo tú permaneces en un recoveco de mi sonrisa a destiempo. 

Si fueras un ente serías un bosque. 
Salvaje y frondoso. 
Y yo loba feroz me perdí en ti. 

Nos esnifamos los extractos de la vida en una sola noche. 
Y la resaca dura segundos... 
y esos segundos se suman en minutos 
y hasta horas… 
días… 
semanas… 
meses sin ti. 

Sé feliz, gran niño salvaje. 
Siempre tendrás un hueco en mi frío corazón, en mi sombrero, en mi piel de terciopelo que tanto te acunó. 
Sé feliz como solo tú sabes y deja de sufrir. 
El amor no duele. 
Solo da. 
Regala. 
Riégalo. 
Gracias. 
Gracias constantemente.

lunes, 8 de junio de 2020

Simplezas.



Pensaba que era bastante simple hasta que llegó la vida y entró por mi puerta. Qué visita más imprevista. No tenía canapés ni sillones para invitarla a sentar. Pero era una invitada hiperactiva. Cómo revolvía...Y yo que vivía en el limbo de no llevar mochila. Y llegó ella… y me hizo comprender que no era nada elemental. Ni etérea. 
Porque para mí es imposible desligar las pasiones de la mente. Los impulsos de los soliloquios en mi habitación. La frescura y acción, del humo denso y lucubración. 
De lo primero había cajones, de lo segundo arcones.
Pensaba que era sencilla hasta que me dejé llevar por esta lluvia de meteóricos estímulos. 
De personas. Proyecciones. Reflejos. Emociones. Relaciones. Saltos al vacío sin paracaídas.
Había ido hasta entonces muy cómoda sentada en el asiento de atrás del carruaje. Pero decidí tomar las riendas. Y una noche fugaz llevaba a una semana densa. Un camino a una guarida. Un callejón a un acantilado. Y una estrella perdida me estrellaba contra el pavimento de mis heridas. Que se iban acumulando como un caparazón que algunas veces me restaba el color. Pero no la luz. La luz siempre se asoma. 
Curiosa. Insaciable. Inagotable. Viva. 
Sacar energía del vacío para volver a caer en la ruleta de esta lunática invitada. 
Siento tanto. Pienso tanto. Quiero tanto. Amo tanto.
Bienvenida seas vida. 

lunes, 27 de abril de 2020

83 URTE

Nire amuma oso ttikia zen. Baina horretaz beti akordatzen zen. Agian hainbat aldiz entzuteagatik akordatzen zen. Niri beti kontatzen zidan istorio hori. Beldurrezkoa. Beldurgarria. Ez egiteko lo. Ezta negar ere. Ezintasuna. Amorrua.

Apirilaren astelehen batean. Nire amumaren ama lanera joan zen, betiko lez. Eta umeak etxean utzi zituen -9 guztira-, betiko lez. Izeko Justi nagusiena zen, nerabea. Amuma ttikiena, haurtxoa. Eta bat-batean sirena bat entzun zuten. Izeko Justik erabakia hartu zuen. 

Ume guztiak hartu -9ak- eta hilerrira. Ziztu bizian. Ezkutatzera. Eta hegazkinen motorrak. Eta... Bum. Bam. Bum. Beldurra hain itzela zen, ez baitzuten negar egiten. Ixil-ixilik. Nitxo batean ostendute hildakoez inguratuta. Baina horien beldurrik ez. Bizidunena, baizik. Bare bat aurpergitik. Baina ixil-ixilik. Mugitu barik. Orduak pasa. Inpernuko zaparrada hori bumbambum ere gelditu. Ama etxera bueltatu. Ta umeen arrastrorik ez. Munduko ikararik handiena. 

Non ote daude?
Eta hortxe agertu ziren. Hilerritik bueltan. Denak bizirik baina beldurrez hilik. Beste koittau batzuek ez zuten zorte hori izan. 
Goian beude
83urte

sábado, 18 de abril de 2020

Pasado imperfecto.

Y así de repente aparecen de la nada. Aquellos que un día cual motas de polvo se dejaron llevar por vientos de cambio. Sin apegos, sin explicación. Como si no se hubieran tejido hilos indestructibles. Sentado raíces profundas. Inabarcables océanos. Tanta agua. Se fueron como si nunca hubieran estado allí, a pesar de que su huella es indeleble. Imborrable. Y no queda más que hacer un duelo de alguien que estuvo allí mucho tiempo y en realidad Nunca estuvo allí. Un aplauso señoras y señores al mejor prestidigitador de esta carpa. 

Y tras el tiempo, cuando todo marcha bien. Cuando vuelven a florecer bellos colores en primavera y también en el alma. Cuando han cerrado heridas y brotado los jugos frescos que sacian la sed, cuando todo está en calma y no agitan con fuerza las ramas de los árboles. Aparecen. Así, como si nada. 

Deseándote felicidad. Con sus armas de siempre. Cual flautistas de Hamelin. Cual pastelero dejando migas en el camino para que algún pájaro pique. Y vuelve con él el soliloquio que ya no echabas de menos. Caer en la trampa. En el día de la marmota. En el círculo de no saber dejar atrás lo que nunca tuvo que haber sido. Y fue. A pesar de todo. A pesar de nada. Y fue. Y fue imperfecto. Pasado imperfecto que siempre deja abierta una ventana. Que cierras con cada corriente de aire que despeina los rizos que caen sin ton ni son, pero son. Y son solo tuyos. En la que se cuela el frío de las tres de la madrugada. La brisa que no había sido invitada. La melodía que desentonaba en la fiesta. El sueño donde no era un invitado. Pero aparece con un ramo de poco. Con un ramo de nada. Que pretende remendar mucho. Cuando ha acabado la jarana. 

No hay hilo en la tierra para coser los finales malos. Los cierres interruptus. Los portazos sin palabras. No hay hilo en este mundo. 


viernes, 15 de noviembre de 2019

tren a ninguna parte


sus labios hinchados me miraban sin desearme y aún notaba su aliento candente en mi nuca. pensaba que quizás me había equivocado de andén y sin embargo ese tren tenía mi nombre. pensé que el viento que llevó mis tacones hasta ese punto no se había equivocado. nunca lo hacía. nuca. y aún así me sentía tan perdida. será porque olvidé sacar el mapa, la gabardina y la cartera. mis raíces me atan a una tierra extraña y seca. tan árida como mi interior. por eso necesito respirar su aliento a través de mi cuello. le conocía de siempre y no quería encontrarme con él…y aun así…aquí está… a mi espalda noto su potencia. un tren que me va a arrollar sin señal de aviso. me preparo para el impacto y aún así tiemblo de risa. me deshago en expectación y suelto un suspiro leve pero denso como la niebla que hemos formado al evaporarnos en un mismo latido. atrápame en tus vías sin destino. nunca me importó donde llegar mientras el camino fuera cómodo pero ahora quiero curvas entre mis piernas. y qué equivocada estoy siempre ante las expectativas de los demás. qué ciega. noto que su deseo es tan palpable. un terciopelo viscoso y enrarecido. la tensión se corta con un sutil suspiro. sin mirarle directamente doy un paso hacia atrás. sin querer me estoy lanzando al vacío. aun de espaldas a un destino incierto y placentero. hacia sus brazos… robles fuertes y hábiles. su vello. metal quema. y ahí está. toco. palpo. siento… en el roce con su piel bailo cada latido de su interior. es una selva húmeda. mojada. y sin evitarlo lluevo sin control. y eso que aún no he ido al encuentro de la zona más misteriosa. sus ojos. dos lanzallamas que de reojo me han quemado las pestañas… y me atrevo… subo lentamente mi mirada… lenta letanía recito mientras voy a su encuentro. sin prisa. sin pausa. sin corazón. ni cabeza.. solo instinto. solo visceral… y me abraza y me abrasa una ola de lava que puede que me destruya pero oh! árdeme. su mirada… cuando solo existía un verbo en este mundo y quizás en todo el universo era mirar. y el sujeto era él. hazme tu predicado. haz conmigo lo que quieras. su boca se convierte en una agujero negro que devora cada célula de mi boca. mi cara, mi cuerpo… y no existen dos. si no un chispazo hacia el interior. y hacia ninguna parte. un big-bang en rewind. una implosión de galaxias. todo va hacia dentro. oh divino desastre en el que caigo… y entonces no hay vuelta atrás. la muerte en sus brazos me acecha y yo sólo puedo corresponder con un sí… 
me monto en este tren…
llévame donde quieras… 
llévame... a ninguna parte. 


miércoles, 1 de febrero de 2017

Aves migratorias.

Ella tenía la cabeza llena de pájaros pero, no os confundáis, los suyos bien sabían a dónde se dirigían y de dónde partían. Eran conscientes de dónde comenzaba su periplo y dónde acababa. Fueron bendecidos (y a la vez malditos) con esa sabiduría. Lo que ignoraban y aún así valientes aceptaban de antemano era el viaje. Ella y sus aves. Migraban como las estaciones pero mantenían el ascenso firme. Sin duda. Sin miedo. Sin quejas. Sin tribulación. Sabían cuál era su esencia y la asumían. No podían quedarse demasiado tiempo en un lugar fijo porque las condiciones cambian. Las estaciones cambian. Los árboles mudan. Las aguas escasean. El depredador acecha.  El alimento falta. El nido daña. Y aunque el camino nunca fue fácil, todas: aves y ella se enfrentaban a la adversidad del camino. En calma. Y con la sabiduría que provee el planeo constante. Porque ver la vida al sobrevolar nutre el alma. La embellece a la vez que duele. Duele mucho. Por eso hay que ser valiente. Y sin quererlo, ser diferente. La soledad puede pesar en las alas. También el dolor que proporciona el traqueteo del viento. Y aún así, poseer el arrojo para desplegarlas y saltar es el valor más preciado que he aprendido de ella. De ella y de sus aves migratorias. Nómadas. Los que tenemos pájaros residentes miramos con recelo. Con tristeza agitamos nuestras alas pero sólo para decirles adiós. A ella y a sus aves. Jamás alzamos el vuelo. Sólo la mirada para, asombrados, observar su partida. Enfadados  nos miramos unos a otros preguntándonos por qué ella y sus aves tienen que volar tan lejos. Pero hay gente sabia. Y hay gente ciega. Y hay gente que aprende. Por eso yo abrumada por la belleza de su vuelo hacia las aguas y el sol del verano sólo me queda decir adiós, buen viaje y esperar que algo de su colorido plumaje espolvoree luz en nuestro camino. Para que algún día, podamos planear como ella y como sus aves. Que inocentes de ellas, nunca sabrán el poso de sublimidad que han dejado con su fugaz paso por el invierno de este instante...
   

sábado, 31 de diciembre de 2016

La que espera...2017

Ahora que me han obligado, léase forzado, a una larga espera en el aeropuerto me da por pensar. Esperar. Pensar. Espensar. El que espera desespera y solo hay que echar un vistazo a las definiciones para que nos quede claro lo frustrante que es este verbo:
1. tr. Tener esperanza de conseguir lo que se desea.
2. Creer que ha de suceder alguna cosa.
3. Desear que algo ocurra.
4. Permanecer en un sitio donde se cree que ha de ir alguna persona o ha de ocurrir algo.
5. Parar en una actividad hasta que suceda algo.
Tener esperanza. Creer. Desear. Permanecer. Parar.

Desde luego que no elegiría estos verbos para una película de acción. 
Sería bastante aburrida desde luego. ¿Cómo se plasma en un plano o en una escena eso? Sería difícil incluso para Bergman. 
Fundido negro. Una sala naranja. Chirriante en ocasiones pero cálida al fin y al cabo. Un sofá de metal con rejillas desde el que sale un humo que nubla la vista. No estás cómodo pero podría ser peor. Y a la vez nos gusta la fragancia de ese humo que de una forma u otra nos tiene prendados nos mantiene presos. Así retrataría yo la espera.
Además si os dais cuenta, el verbo lleva implícito el hecho de que un factor ajeno a nosotros es el actor en si. Nosotros somos meros espectadores. Y mira que pudiendo ser una muñeca de acción lo de estar sentada creyendo que soy merecedora de que algo ocurra o alguien se presente o que por lo menos se reanude la marcha, es una basura. Si si, muchas veces me he visto en esa situación y he pegado un respingo reprochándome ser tan mema. ¿Pero qué haces tia?¡espabila y haz algo útil!
Asimismo es como una especie de transacción enfarragosa. Un limbo. Un momento de quietud y aburrimiento que bien encauzado conduce a una recompensa. Bien sea una cosa, una persona, una situación. O un puñetero vuelo. Como había dicho ... Bien llevémoslo (carraspeo) Perdón. 
En estos momentos la vida nos obliga, léase fuerza a que paremos un rato. Nos agarra de la solapa y nos arrastra a sentarnos en la sala naranja. Nos pide q nos concentremos en el ahora. No en las cosas siguientes q tenemos q estar ya haciendo y vamos tarde. 
Y se agradece un remanso de tranquilidad en esta vida loca que siempre acaba despeinándome y sacándome ojeras.
Es un buen momento para priorizar y elegir bien el rumbo. Y no ir como pollos sin cabeza, maldición. A qué viene tanta prisa. 

Por ello voy a aprovecharme de esta oportunidad cual parapente y voy a hacer un vuelo de conciencia. Y así, desde este positivismo más zen no me queda más remedio que parar. Permanecer quieta. Tener esperanza y desear que tengáis una entrada de lujo al 2017. Y creer que será lo mismo de guay para mí.
Al fin y al cabo es lo que llevo esperando todo este tiempo...

sábado, 13 de febrero de 2016

28...tan cerca de los 30 y tan lejos de la madurez...



Pero muy cerca (caliente!caliente!) de encontrar el tesoro tras una larga búsqueda. A puntito estoy. Como a punto de llegar nadando al final del horizonte del mar. Sin embargo ha habido algún que otro tropiezo en el barro, aproveché para exfoliarme un poco la piel que ha visto 10227 amaneceres. No hay mejor antiarrugas que la sonrisa para las patas de gallo. Cada día mejoro el arte de saber reírme de mí misma. Los defectos aparecen como topos asomando sus ojos chinitos y me hacen reír tanto que a veces hasta se ríen conmigo. Porque el humor es esencial para amar. Y amar es parte del secreto de la felicidad. Pero no el amor romántico que sólo aparece en las pelis de Disney. Que, ¡cuidado!, aún influyen en mi caminar. Ya te vale Walt. Yo os hablo del amor por disfrutar, saborear y abrazar cada instante. El tiempo no es que vuele, es que viaja a la velocidad de la luz. Einstein, ¿me lo explicas mejor? Amor por esos momentos a solas en la punta del monte en los que frente a frente te miras y te preguntas ¿qué tal te va la vida? ¿Qué cambiarías? ¿Qué dejarías tal como está? ¡CAMBIA! Siempre a mejor. Amor por cultivar y regar las relaciones que van surgiendo por azares del destino, para que echen raíces y enriquezcan la paleta de colores de lo vivido. Grandes amistades para echar cañas y cantar rancheras y echar irrintzis. ¿Pintamos un rato con los dedos de las manos? Amor por saber abrazarte cuando eres demasiado duro contigo mismo y regañarte cuando la has cagado. Mejorar. Evolucionar. Amor por cultivarte a ti mismo, aprender algo nuevo: quizás un idioma,  quizás a hacer sushi. Y amor por hacer travesuras, despeinarse un poco de vez en cuando, porque estoy tan cerca de los 30 y tan lejos de la madurez...  Y sí señores ni Punset lo diría mejor "la felicidad está en la sala de espera de la felicidad" (ahora que lo pienso, sí que sí lo dijo él). Así que... ¿por qué no bailamos un rato?