Aquella era velada de chicas. La típica de la que huyen los
hombres “uh qué haréis ahí, brujas”, “de qué hablaréis,
pillinas” “fijo que de nosotros”. La verdad es que hay miles de
temas mucho más interesantes que los que tienen que ver con el sexo
masculino. De hecho lo “masculino” sobra en la anterior frase. De
lo otro sí que se suele hablar ricamente. Hablar y si surge... ¡Oh!
¿Qué diablos? Es que ¿las mujeres hablan de sexo? ¿Ven porno? ¿Se
masturban? Eeeeso amigos, se tratará en otra ocasión.
Centrémonos en aquella velada. En la cual no se habló de lo
primero (quitad esa cara de chasco, disimulad...), si no de la
segundo. ¿El orden es relevante? ¿Menos interesante? Juzguen
ustedes mismos. Se charló largo y tendido de hombres. Chicos. Men.
Masculino. Virilidad. Machos.
Cinco eran las amigas. A lo Spice Girls celebraban un reencuentro
después de varios años sin verse. Ya era hora. ¿Qué había pasado
para posponer tanto esa reunión informal? La vida... como decían en
alguna película.
Podríamos explayarnos en trascribir la conversación entera, pero
sería una tarea ardua complicada. Sin embargo hubo un tema en
concreto que centró la atención de todas las damas allí presentes.
Todas coincidieron en tratar más a fondo lo que a continuación
amablemente exponemos al lector. (Nota: el hecho de que lo expongamos
es un favor, sirve de reflexión muy necesaria. De nada)
Una de las allí presentes, encontrándose soltera desde hacía
una temporada, tras ese tiempo necesario para disfrutar de su
compañía y libertad decidió que era momento de abrirse al mundo
masculino. Conocer. Indagar. Surcar aguas desconocidas. Lanzarse en
la aventura de encontrar a ese alguien especial. Media naranja si no
se había hecho zumo ya. Tuvo varias, muchas, demasiadas citas que
aunque parezca cosa de las pelis americanas, llevan su protocolo.
Cena en un lugar neutro. No roce. Temas tratables. Temas intocables.
Etc. Nada...mucha paja. Mucho postureo. Cuánto daño ha hecho
Mujeres Hombres y Viceversa. Pasó sin pena ni gloria por esa etapa.
Peeeeeeeeeeero por suerte, azar y coincidencia conoció a un chico.
Mono. Sí. Había química. Risas tontas. Nervios. Manos sudadas.
Tal... Suficiente! Se citaron en un bar de moda, bastante agradable.
Velas, un par de cervezas, buen feeling aunque tampoco era un Míster,
era bastante resultón. Vamos, que entraban ganas de besarle. Además
resultaba gracioso. Ameno. Divertido. Llegó el momento incómodo
del silencio y ella preguntó por sus hobbies, tiempo libre, ocio,
(¿ociosidad...?). A qué lo dedicas majo. El chico en un tono medio
inseguro lanzó la palabra mágica. Enumeraba entre sus hobbies la
lectura. La chica había oído esa palabra a cámara lenta L E C T U
R A. Se detuvo el mundo alrededor, bajaron la música e incluso pudo
ver cómo habían pausado al resto de personas del lugar. Casi se lo
tira en el bar, de no ser porque había demasiada gente y la mesa no
parecía muy cómoda. Aunque la escena de “El cartero siempre llama
dos veces” se le pasó por la mente. La cuestión es, ¿en serio
nos conformamos con tan poco? Da igual que sea un asesino en serie,
un nerd con ansias de conquistar el mundo a lo Pinky y Cerebro. Un Tolosabe si no se lo inventa y encima pedante. Pero es que,
lee... Ya muchacha, pero, ¿es que es tan difícil encontrar a un
hombre que lea? Que sea culto. Que le interese la historia, la
filosofía, cualquier rama que estimule sus neuronas. Que tenga
imaginación. Que le enganche una buena historia. Que aguante hasta
el final.... del libro, malpensados! Que tenga mínimas nociones de
cultura general. Que pueda mantener una conversación a cierto nivel
intelectual pasable. No de Einstein, si no de un "bien alto". 6,5. Nociones
básicas. B1. No hay manera. Según esta chica y tras sus
29409459024123392458453 encuentros, es imposible. Es más fácil
encontrar al asesino en serie. Sí. A
lo Ted
Bundy. O el Arropiero.
Como
moraleja dejaremos una notita a los lectores. INTELLIGENCE IS SEX.
O mejor, parafraseando al actor, director de cine y escritor estadounidense
John Waters; dando por cerrada esta entrada-favor y a la vez añadiendo la foto fiel al estilo de este blog:
jueves, 20 de marzo de 2014
domingo, 2 de febrero de 2014
Miel pura para vuestros ojos.
"Algunos dicen cosas por decir, por rellenar espacios incómodos o no tan incómodos, simplemente para huir del silencio y para caer en el abismo del significado vacío.Sin embargo hay otros que sufren un proceso mágico.En primer lugar experimentan una sensación y se recrean en sentirla así, en estado puro.Luego llega el momento de reflexión de pensar en las sensaciones, racionalizarlas.De repente llega el vértigo pero nada angustiante porque en unos milisegundos más tarde ocurre el subidón.La última en hacer su aparición es la inspiración y esta es la encargada de convertir todo esto en palabras sinceras.Y justo en este momento es cuando te digo que me pasa cuando te digo: quiero pasar el resto de mi vida contigo."
lunes, 30 de diciembre de 2013
Feliz 2013+1
Van
pereciendo las últimas horas de este inclasificable año 2013.
Malditos son para muchos estos dos últimos dígitos. Yo les debo no
poco, un tal día 13 llegué al invierno del mundo allá por el año
1988. Para mis antepasados mayas era igualmente preciado, incluso
sagrado. Por no hablar de los aquelarres que sentían fascinación
por este octavo número en la sucesión de Fibonacci.
Pero hay muchos que lo evitan, por eso del mal agüero. Huyen de él buena cantidad de hoteles, de edificios, en los aviones lo omiten, hasta el gran Sabina en su álbum Alivio de luto, también lo castiga sin pista.
¿A qué se debe este estigma? Hay muchas teorías. Que si en la última cena de Jesucristo eran 13 y van y se mueren 2, como si de un mal chiste se tratara... Que si los egipcios decían que la 13ª fase del ciclo de la vida era la muerte... Que mira qué mal salió lo del Apolo 13... mejor abortamos la misión y no volvemos a colocar el 13, no no a los cazas tampoco... A nada.
Debido a las ansias clasificadoras que arrastramos, hasta le pusimos una etiqueta a la fobia: la triscaidecafobia. Como Schoenberg que la padecía, e irónicamente, -qué cosas tiene la vida compadre-, nació y murió el día 13 del mes. El que evita invita dice la metafísica. Para los más retorcidos añadir que también existe la Friggatriscaidecafobia. Sí, la sufren aquellos que se encierran los viernes 13. No es que me haya atragantado con el teclado...tranquilos.
Por eso El Trece se ha vengado. En este, uno de sus años, cual pobre chico taciturno, incomprendido, marginado, discriminado y vejado en su infancia, ha crecido, ha madurado y se ha convertido en el más cruel psicópata. Nos ha dado el añito...
Yo me quiero solidarizar con esta causa perdida. Rebelde sin causa. Niño perdido por incomprendido. Quiero darle la despedida que se merece, para que, por si acaso... no traiga consigo más jaleo. Por lo tanto, esta no será una felicitación al uso. Esta será una declaración de principios para este individual salto para mí, universal para la humanidad (aunque en diferentes usos horarios).
Os
invito a hacer una declaración parecida. Tenemos la fuerza para
cambiar tanto pesimismo y falta de ilusión; todo el tiempo del mundo
y tantas cosas por hacer!... Feliz año 2013+1 soñadores.
(Humilde recomendación acerca de una banda sonora para la lectura de esta entrada: The Soft Voices Die de Apparat )
Pero hay muchos que lo evitan, por eso del mal agüero. Huyen de él buena cantidad de hoteles, de edificios, en los aviones lo omiten, hasta el gran Sabina en su álbum Alivio de luto, también lo castiga sin pista.
¿A qué se debe este estigma? Hay muchas teorías. Que si en la última cena de Jesucristo eran 13 y van y se mueren 2, como si de un mal chiste se tratara... Que si los egipcios decían que la 13ª fase del ciclo de la vida era la muerte... Que mira qué mal salió lo del Apolo 13... mejor abortamos la misión y no volvemos a colocar el 13, no no a los cazas tampoco... A nada.
Debido a las ansias clasificadoras que arrastramos, hasta le pusimos una etiqueta a la fobia: la triscaidecafobia. Como Schoenberg que la padecía, e irónicamente, -qué cosas tiene la vida compadre-, nació y murió el día 13 del mes. El que evita invita dice la metafísica. Para los más retorcidos añadir que también existe la Friggatriscaidecafobia. Sí, la sufren aquellos que se encierran los viernes 13. No es que me haya atragantado con el teclado...tranquilos.
Por eso El Trece se ha vengado. En este, uno de sus años, cual pobre chico taciturno, incomprendido, marginado, discriminado y vejado en su infancia, ha crecido, ha madurado y se ha convertido en el más cruel psicópata. Nos ha dado el añito...
Yo me quiero solidarizar con esta causa perdida. Rebelde sin causa. Niño perdido por incomprendido. Quiero darle la despedida que se merece, para que, por si acaso... no traiga consigo más jaleo. Por lo tanto, esta no será una felicitación al uso. Esta será una declaración de principios para este individual salto para mí, universal para la humanidad (aunque en diferentes usos horarios).
Deseo así que en honor a tí querido Trece, a partir de las 00:01 del 1 de enero del 2014, por cada politicucho corrupto nazca un genio que cree una gran obra de arte. Escriba un libro inmortal, componga una melodía única e inolvidable, cree un cuadro que dé comienzo a un nuevo renacimiento. Que en cada sitio donde se haga el amor nazcan trece flores regadas de orgasmos, regalándonos así, una primavera anticipada. Que por cada grito de angustia haya trece mantras de OM regalando paz desinteresada. Que por cada explosión de arma haya trece platos de comida en las mesas de aquellos que pasan hambre. Que por cada pareja rota haya trece encuentros casuales con posibles candidatos expertos en curar corazones rotos. Que por cada hospital y colegio cerrado (o ¿privatizado?), surjan trece médicos y trece maestros vocacionales, apasionados, amantes de su profesión, comprometidos con la salud y la educación de tantas almas inquietas. Que por cada noche oscura y fría haya trece nuevos colores en cada atardecer. Y trece ciegos que recuperen mágicamente la vista para poder apreciarlos. Que por cada persona que nos abandona en este mundo haya trece sonrisas sinceras porque “el más espantoso de los males nada es para nosotros, puesto que mientras somos la muerte no está presente, y cuando la muerte se presenta ya no existimos”. Que por cada saqueo al pueblo, por mínimo que sea se hagan trece descubrimientos para erradicar la miseria, la avaricia y la mezquindad de la minoría de almas torcidas que están entorpeciendo el trance a una nueva era.
Os
invito a hacer una declaración parecida. Tenemos la fuerza para
cambiar tanto pesimismo y falta de ilusión; todo el tiempo del mundo
y tantas cosas por hacer!... Feliz año 2013+1 soñadores.(Humilde recomendación acerca de una banda sonora para la lectura de esta entrada: The Soft Voices Die de Apparat )
sábado, 16 de noviembre de 2013
Reunión de amigos.
Ese día al despertar decidió recurrir a los grandes consejeros.
Aquellos que, aunque no siempre en lo cierto, bombardeaban de vez en
cuando sus oídos con sabias palabras, alegres melodías o notas
melancólicas. Así que se puso en contacto con ellos vía
reproductor en modo aleatorio.
Mientras planteaba su interminable
lista de preguntas ellos iban hablando, algunos traspasando los
límites del tiempo y la distancia.
Astor le corroboró que por fin
había comprendido lo que significaba Oblivion y que por
desgracia para muchos ateos, va a ser que no, que él estaba muy
agustito en un sitio paradisíaco rodeado de armonía y mate. Que
había compuesto sus mejores creaciones en ese contexto, pero que
algunos tendremos que esperar muchos años para poder disfrutarlas.
Mientras Ian, Ritchie y compañía le contaron el riesgo que implica
jugar con fuego, si no que pensara en el susto que se dio Zappa con
el jarto de la bengala. Qué cosas de la vida, ellos se salvaron de
milagro, pero que pensara que no todos tienen la misma suerte. Los
tontos tienen más papeletas de salir perjudicados decían.
Luego
vino Mr. Cocker y le cantó al oído que era hermosa, tantas palabras
bonitas hicieron que se fuera fundiendo en gotas de miel. Galante
dijo, “el día que encuentres a alguien que como yo te susurre
estas palabras y realmente las crea, cógete de su mano y no la
sueltes por mucho tiempo”.
Pensativa andaba recreándose en sus
palabras cuando Ben Harper se asoma tímidamente por la puerta y le
habla de nuevas esperanzas por venir, de otoño sí, pero seguido de
un cercano renacer y recuerda: still learning, still learning... Tal
que vino se fue calladito y cabizbajo.
Y de esta manera llegó al fin
de esta larga charla con los buenos amigos, que siempre le han
acompañado en sus momentos más íntimos. Se despidió alegremente
de ellos, hasta otra! Pronto seguiremos poniéndonos al día, os
contaré mis novedades. Gracias por vuestra inestimables consejos.
Dos besos, suerte adiós.
domingo, 3 de noviembre de 2013
De campos de batalla, de platos, juegos y sangre.
Como en todo juego siempre queda un rastro de pólvora, un reguero
de sangre y un buen ramo de perdedores, mas sólo un vencedor.
El que
pecó de sobrado, de guardar ases en la manga se encaró con el más
inteligente y vivo de todos. Aquel que aguardaba rezagado en las
sombras para emerger en el punto álgido de la partida y arrancar a
los participantes uno por uno y cuajo a cuajo cualquier atisbo de
vida. De posibilidades de sobrevivir. Cual el más cruel psicópata,
cual auténtico Jack el Destripador, o el mismísimo Hannibal Lecter, se relamía
las fauces imaginando los desprevenidos y a la vez tan suculentos,
por ingenuos y tiernos, platillos que ante su mesa desfilaban
incautos.
Entonces, un inofensivo pulso se convierte en el más
devastador campo de batalla, donde cada combatiente va por libre. En
lugar de armados, cargados con un enorme escudo, pesada losa, van uno
a uno cayendo. Víctimas de un misterioso encanto, un oculto poder,
un aniquilador hechizo. Al final sólo quedan dos. El
adicto al cuerpo a cuerpo. El experimentado cazador. Dueño de las
más avanzadas tácticas bélicas. Y aquel nigromante, coleccionista
de almas que agazapado saborea su inminente victoria. El cazador
ahora cazado y reconvertido en cordero decide inevitablemente atarse
la cadena al cuello y auto-encaminarse a su guarida, a su refugio.
Aquel remanso de tranquilidad, estabilidad y paz que le propicia el
calor de una casa conocida. De unas manos amables, cariñosas. Dejarse de
luchas. No hoy. Quizás mas adelante empezará una nueva partida...
miércoles, 17 de julio de 2013
...y ahí estábamos abrazados girando sobre nuestro eje mientras mirábamos hacia el cielo...viendo
cómo se escapaba un racimo de globos de colores...decenas de
brillantes esferas salpicaban el cielo...huían entre los
edificios...y tú y yo abrazados esquivando cualquier amago de
hacernos daño...ignorando las miradas acusadoras...riendo sin parar
y dejando a un lado el miedo a chocar...simplemente gozando la
intensidad de ser libre y flotar...sin heridas...ni ataduras...sólo
aire...y color...y giros... y volar...
martes, 9 de julio de 2013
Promiscuidad musical.
Mi gusto musical viene a ser como mi
forma de pensar y de ser. Bastante ecléctica. No es que sea una fiel
seguidora. Jamás podría ser una groupie. No me gusta profundizar. Más
bien voy picoteando de aquí y de allí. Algunos ritmos, algunos
acordes, algunas notas. No tienen por qué pertenecer al mismo
género. Igual que la filosofía. No puedo ser completamente nietzscheana. Podré mezclar de aquí y de allá. Hacer un
batiburrillo de teorías. De ahí sacar lo que más me convence. O
conviene. O ambos. Cada uno se pone el chaleco que mejor le encaja.
Porque nunca me ha gustado fijar el 100% de mi atención en una única
banda. Ni en un único autor. Ni en una única persona. No merece la
pena. Habiendo tantísimas repartidas a lo largo y a lo ancho del
planeta. No me preguntes por el guitarrista de esta banda. Cuándo
empezaron tocando. Pregúntame si X canción es digna de pertenecer
a una de mis listas. No es que ningún músico, por jodidamente bueno
que sea merezca que sólo tenga oídos para él. Aún así hay
algunos que por afinidad, al igual que algunas teorías filosóficas
definen a la perfección lo que quiero expresar. Al igual que hay
músicos que tienen el poder de ponerme todos los vellos de punta. En
mi cerebro las notas que han tejido zigzaguean de tal forma que me
hacen cosquillas hasta en la última neurona que aún no he asesinado
con las espirituosas. Esos sí que son merecedores de que añada un
grado a mi medidor de atención. Pero a pesar de todo seguiré siendo
una María Magdalena para el mundo de la música. Por ello tendréis
derecho de llamarme una promiscua musical. Una fulana. Me da igual.
Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra.
La Baldosa Flotante 'El umbral'
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